SUPLEMENTOS NUTRICIONALES: ¿SON REALMENTE TAN BUENOS COMO LOS PINTAN?
En muchas ocasiones he escuchado en la radio, televisión o he observado en redes sociales como se promocionan productos como suplementos nutricionales, con las propiedades "mágicas" más sorprendentes del mercado.
Sin ánimo de criticar sus campañas de marketing y publicidad, observe usted mismo el siguiente ejemplo:
De inicio ya hace sospechar dando información poco clara:
1. 100 % garantizado: ni siquiera los mejores medicamentos, ya evaluados en disímiles estudios clínicos, tienen ese porcentaje de garantía.
2. Basado en más de 102 estudios y más adelante se dice que está basada en más de 1574 estudios científicos. Mi pregunta es: ¿realmente para diseñarlo se leyeron y evaluaron esos 1574 estudios?
3. Le devolvemos su dinero si no está satisfecho: ¿cómo sería esto si ya lo compraste? ¿Quién evalúa si el nivel de satisfacción es real u objetivo?
4. Promueve la comunicación entre neurotransmisores: esto me huele más raro aún, puesto que lo que debería mejorar es la comunicación celular neuronal a través de los neurotransmisores.
5. Laboratorio certificado por la FDA: ummm, algo no cuadra, puesto que la FDA no tiene injerencia en la aprobación o no de un nuevo suplemento que se considera como alimento.
Si seguimos leyendo qué otras cosas no podremos ver aún.
En este post, intentaré introducir un poco de luz a la hora de seleccionar este tipo de productos y que si vas a perder el dinero y salud, lo hagas de forma consciente. Pero antes de seguir, una aclaración: no estoy en contra de los suplementos nutricionales, sino de la falta de información sobre su seguridad y verdadera eficacia.
¿Qué es un suplemento nutricional y qué es un medicamento?
En términos sencillos y resumiendo la introducción sobre el tema realizada por Benjamin Caballero (2006) de la Johns Hopkins University, un suplemento nutricional es un producto que se consume por vía oral (cápsulas, geles, polvo, suspensión, entre otros.) para suplementar la dieta de un individuo y que contiene alguno de los siguientes ingredientes por separado o en combinaciones: vitaminas, minerales, aminoácidos, enzimas hierbas u otros productos botánicos. De este modo su efecto lo desarrolla al elevar la ingesta diaria de algún nutriente en particular, si bien no es considerado un alimento en sí mismo (NIH, 2011).
Por otro lado, según el sitio para el Control de Medicamentos y Productos Sanitarios de la Consejería de Salud del Gobierno de las Islas Baleares, un medicamento es: "una sustancia o preparado que tiene propiedades curativas o preventivas, se administra a las personas, a los animales y ayuda al organismo a recuperarse de los desequilibrios producidos por las enfermedades." (GOVERN ILLES BALEARS, s.f.). En tal caso, el Centro de Información de Medicamentos de Cataluña añade que "También se consideran medicamentos aquellas sustancias que se utilizan o se administran con el objetivo de restaurar, corregir o modificar funciones fisiológicas del organismo o aquellas para establecer un diagnóstico médico." (Centre d'Informació de Medicaments de Catalunya, s.f.)

¿Dónde está el problema?
La situación se presenta cada vez que escuchas promocionar un suplemento como la posible cura o paliativo de una enfermedad, porque de ese modo se está elevando a la calidad de medicamento, lo que no es correcto. De hecho se comercializan hasta con formas similares de presentación, posología, descripción, entre otros. Por ello en innumerables ocasiones la propia FDA (U.S. Food and Drug Administration) ha declarado "A diferencia de las drogas, los suplementos no se pueden comercializar para tratar, diagnosticar, prevenir o curar enfermedades" (traducción literal). Asimismo, también aclara que como organización no tiene autoridad para evaluar la seguridad y eficacia antes de que salgan al mercado; o sea, no tienen potestad para exigir estudios clínicos o preclínicos antes de que el producto salga al mercado (FDA, 2017). Esta entidad reguladora a lo sumo ha diseñado los estándares de calidad para garantizar un correcto etiquetado, con la identidad, pureza y composición del producto, así como registrar y analizar la evidencia sobre posible toxicidad posterior a su comercialización (NIH, 2011).
Entonces: no importa si las autoridades y tú mismo/a no están seguros de que los suplementos no ocasionan problemas a la salud, siempre que cumplan las normas de buena manufactura y comercio todo está bien. Te enterarías de los posibles riesgos o efectos adversos después de que la gente comience a consumirlo y todo dentro de la legal. O sea, si te mueres no importa, siempre que todo esté dentro de la ley. De hecho, los defensores de los suplementos se mofan continuamente de la FDA tal como muestra la siguiente caricatura.
¿Qué nos dice la Ciencia de sus beneficios?
La primera vez que me interesé por los suplementos nutricionales, estaba en auge el posible uso de algunas vitaminas en la prevención de enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer y efectos sobre la calidad de vida de pacientes diabéticos, prevención de la gripe común, entre otros muchos beneficios (Iqbal, Khan and Khan Khattak, 2004). Sin embargo, desde aquel entonces hasta hoy, cada vez más se acumulan evidencias de que el uso irresponsable de estos productos puede traer consecuencias negativas para la salud de las personas, a juzgar por algunos expertos porque no se tienen en cuenta estudios de seguridad de las dosis empleadas y de interacción con otros medicamentos o componentes de las fórmulas empleadas (Carroll, 2012). Resumiré solo algunos casos.
Los que no encuentran efectos beneficiosos:
Vitamina C y resfriado común: Douglas and Hemilä (2005). Estudio que resume los resultados de 3 metanálisis (análisis de múltiples investigaciónes con cierta concordancia en metodologías). En 29 estudios clínicos de profilaxis para evitar la aparición del resfriado común, con una dosis diaria aproximada de 2 g de vitamina C, veinte y tres de ellos no registraron un efecto significativo sobre la incidencia de esta condición médica. Seis registraron una reducción del 50 % en la incidencia del resfriado en personas expuestas a estrés físico o o frío intenso. En cuanto a la duración de los síntomas se reducen en un 14 % aproximadamente (IC 95 %: -21.6 %, -5.6 %) en niños que desarrollan gripe durante la profilaxis, y en adultos en 8 % (IC 95%: -13.1 %, -3.0 %).
En adultos que utilizaron la vitamina C después de iniciada la gripe, no registraron una reducción significativa en la duración de los síntomas., aunque un estudio de los siete realizados en este grupo de adultos, registró una reducción significativa de la duración de la gripe con una dosis tan alta como 8 g/día. Los autores concluyen que: La vitamina C no tiene un efecto profiláctico en la prevención del resfriado común. La reducción de la duración de los síntomas, si bien es consistente en los estudios analizados, es marginal y se logra mayormente a dosis altas.
Vitamina E en la prevención del cáncer y enfermedad cardiovascular: Lippman, et al. (2009). Esta vitamina (400 IU/d) sola o en combinación con selenio no previene el surgimiento de cáncer de próstata en un estudio en el que se involucraron más de 30 mil hombres de EUA, Canadá y Puerto Rico por un periodo promedio de 5.36 años de seguimiento. En el caso de las mujeres, Lee et al., (2005) tampoco encontraron un efecto preventivo en la incidencia de eventos cardiovasculares, cerebrovasculares o infarto de miocardio. Tampoco en la incidencia de cáncer de mama, colon y pulmón, considerando una muestra de casi 40 mil participantes. Gaziano et al., (2009) tampoco encontraron evidencia que una dosis de vitamina E (400 IU/d) + Vitamina C (500 mg/d) fueran efectivos para prevenir el desarrollo de cáncer de próstata u otro tipo de cáncer en general durante un periodo de 8 años en promedio, en más de 14 mil doctores de EUA de más de 50 años.
Beta-Caroteno y prevención del cáncer: Greenberg et al. (1990), no observaron un efecto preventivo en la incidencia de cáncer de piel en pacientes con historia previa de cáncer tipo no melanoma después de cuatro años de seguimiento. Tampoco se encontró beneficio al combinar este compuesto con Vitamina E para prevenir cáncer de pulmón o enfermedad cardiovascular (Omenn et al., 1996; Albanes et al., 1996).
Los que muestran evidencias de efectos adversos:
Beta-Carotenos: Omenn et al. (1996) en un estudio que involucró a más de 18 mil hombres fumadores de diferente calibre y otros expuestos a asbestos, con seguimiento promedio de 4 años, una dosis de 30 mg de beta caroteno/día y 25,000 IU/día de retinol (vitamina A), elevaron el riesgo relativo de muerte y de cáncer de pulmón. Algo similar vieron Albanes et al (1996) en aproximadamente 29 mil participantes. Además es conocido que la hipervitaminosis A puede acelerar la pérdida de masa ósea, aumentar su fragilidad y fracturas espontáneas (para más ver la revisión del tema por Hamishehkar et al., 2016).
Vitamina E: Klein (2011) encuentra que a una dosis tan baja como 400 IU/d eleva el riesgo de cáncer de próstata en hombres mayores de 50 años. Además se ha observado que puede elevar el riesgo de adenocarcinoma pulmonar en fumadores y eleva de forma dependiente de la dosis, el riesgo de muerte (para más ver la revisión del tema por Hamishehkar et al., 2016)
Suplementos herbarios: Bunchorntavakul and Reddy (2012) en una revisión realizada de artículos presentes en la plataforma Medline, encontraron múltiples suplementos herbarios que podrían ocasionar hepatotoxicidad tales como: Ayurvedic herbal products, Atractylis gummifera and Callilepsis laureola (Impila), Chaparral, Chinese herbal medicines, Germander, Greater celandine, Green tea (Camellia sinensis), Herbalife products, Hydroxycut, Kava, Pennyroyal, así como otros tantos efectos que derivan de interacción con medicamentos.
Y por si te quedan dudas de los problemas o los pocos beneficios que pueden tener algunos de estos suplementos, te dejo la siguiente tabla obtenida de la revisión sobre el tema de Hamishehkar et al., (2016) con más de 60 estudios.
Aún tienes dudas, revisa entonces algo más reciente Schwingshackl et al. (2017) o Kaiser Permanente Research Affiliates EPC (2013)
¿Qué nos dice la ética del uso de los suplementos?
Analizaré esta parte desde tres de los principios bioéticos básicos: Beneficencia, No maleficencia y Autonomía.
Beneficencia y No Maleficencia: ¿realmente son beneficiosos? ¿Realmente no ocasionan daño? En este caso, múltiples estudios mencionados arriba no solo indican que no tienen un efecto positivo sobre la salud, sino que algunos de ellos pueden afectar seriamente la salud. Si bien, varios investigadores sugieren que esto es solo cuestión de dosis o cantidad que se consume, faltan muchos estudios como para definir para cada persona o al menos para cada población, su dosis óptima de cada componente de los suplementos. Actuar de otro modo sería irresponsable.
Autonomía: en este caso tú eliges qué quieres tomar o consumir; pero la independencia en la elección de un tratamiento debe ser debidamente informada sobre sus verdaderos beneficios y riesgos. Es desmedida la campaña que hacen muchos medios a favor de este tipo de productos que no necesitan valoración médica alguna para su administración y seguimiento, a la que se añade una dosis de mentira encubierta en supuestos beneficios basados en mínima evidencia sobre ellos (Caulfield et al., 2014).
En consecuencia, se requiere de muchos otros estudios y por ende de leyes que evalúen, den seguimiento y rijan las decisiones de qué suplementos comercializar y cuáles no sin prescripción médica. Un llamado sobre esto hizo recientemente la FDA considerando los múltiples casos de toxicidad de varios suplementos que poseen una gran campaña de publicidad con pocas evidencias sobre su seguridad (Avigan et al., 2016).
Cerrando.
Luego, antes de elegir un suplemento algunas preguntas podrían ser:
1. ¿Lo venden como un medicamento o como un suplemento? En tal caso, si te dicen que es para curar, mitigar o aliviar una dolencia, desconfía. Busca información especializada sobre el tema. Los suplementos no son medicamentos.
2. ¿Quién lo promociona? Si solo lo escuchas en emisiones radiales y por personal no especializado, duda. Puede haber conflictos de interés.
3. Busca información adicional en medios especializados. Recuerda, los que escriben en los diarios y en facebook por lo general no es personal especializado.
4. ¿Cuánto cuesta? ¿Puedo aportar los nutrientes con otros productos naturales? Si ves en la imagen al inicio de este post, un solo frasco cuesta más de 20 USD, por menos en algunos países puedes comprar alimentos más saludables como frutas y verduras que por demás aportan una gran variedad de nutrientes y beneficios. Ningún suplemento debe sustituir a un alimento. De hecho, los primeros estudios sobre el tema han sugerido que el efecto beneficioso de los nutrientes puede ser superior en combinación en los alimentos que cuando están purificados en pastillas.
5. ¿Tienes alguna condición médica o riesgo real de deficiencia de algún nutriente? Recuerda que los suplementos lo que buscan en teoría es suplir la deficiencia de algún nutriente, de ahí el nombre literal de suplemento.

differentiates a poison from a remedy".
Elige, pero con información suficiente para formarte un juicio de valor. Comercializa pero con responsabilidad, recuerda que el que está comprando puede confiar en lo que dices de tu producto.
Si te dejo con la duda y quieres seguir indagando sobre el tema, pues qué mejor, pero recuerda no confiar mucho en los medios masivos de difusión ellos también dependen de los Spot y estas compañías manejan millonarias sumas para hacerte creer que todo es tan natural como consumir un alimento, del campo a tu mesa.
Referencias.
Avigan, M.I., Mozersky, R., Seeff, L.B. (2016).Scientific and Regulatory Perspectives in Herbal and Dietary Supplement Associated Hepatotoxicity in the United States. Int. J. Mol. Sci., 17, 331; doi:10.3390/ijms17030331
Bunchorntavakul, C., Reddy, K.R. (2012). Review article: herbal and dietary supplement hepatotoxicity. Aliment Pharmacol Ther; 37: 3–17. Available in: https://onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.1111/apt.12109
Caballero, B. (2006). Dietary Supplements. The Johns Hopkins University. Accessed on 05/01/18 from http://ocw.jhsph.edu/courses/HumanNutrition/PDFs/Lecture12.pdf
Carroll, P. (2012). Is high-dose vitamin use safe? The Australian journal of Pharmacy vol.93, 32-33. Available in: http://sydney.edu.au/medicine/pharmacology/news/seminars/Carroll_AJP_2012.pdf
Caulfield T, Clark MI, McCormack JP, et al. (2014). Representations of the health value of vitamin D supplementation in newspapers: media content analysis. BMJ Open; 4:e006395. doi:10.1136/bmjopen-2014-006395
Centre d'Informació de Medicaments de Catalunya, (s.f.). Medicamento. En: CedimCat, consultado en: 05/01/18 desde http://www.cedimcat.info/index.php?option=com_content&view=article&id=209:que-es-un-medicamento&catid=40&Itemid=472&lang=es
Douglas, R.M., Hemilä, H. (2005). Vitamin C for preventing and treating the common cold. PLoS Med 2(6): e168. DOI: 10.1371/journal.pmed.0020168.g001
FDA-U.S. Food and Drug Administration (2017, May). Dietary Supplements. Food Facts, accesed on 05/01/18 from https://www.fda.gov/downloads/Food/DietarySupplements/UCM240978.pdf
Gaziano, J.M., Gynn, R.J.; Christen, W.G.; et al (2009). Vitamins E and C in the Prevention of Prostate and Total Cancer in Men The Physicians' Health Study II Randomized Controlled Trial. JAMA;301(1):52-62. doi:10.1001/jama.2008.862
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Greenberg, E.R, Baron, J.A., Stukel, T.A. et al. (1990). N Engl J Med; 323:789-795 DOI: 10.1056/NEJM199009203231204
Hamishehkar, H., Ranjdoost, F., Asgharian, P., et al. (1996). Vitamins, Are They Safe? Adv Pharm Bull, 2016, 6(4), 467-477. doi: 10.15171/apb.2016.061
Iqbal, K., Khan, A., and Khan Khattak, M.M.K.A. (2004). Biological Significance of Ascorbic Acid (Vitamin C) in Human Health – A Review. Pakistan Journal of Nutrition 3 (1): 5-13. Available in: http://irep.iium.edu.my/1705/1/fin170.pdf
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Klein, E.A., Thompson, I.M., Tangen, C.M.; et al (2011). Vitamin E and the Risk of Prostate Cancer The Selenium and Vitamin E Cancer Prevention Trial (SELECT). JAMA;306(14):1549-1556. doi:10.1001/jama.2011.1437
Lee, I.M., Cook, N.R., Gaziano, J.M.; et al (2005). Vitamin E in the Primary Prevention of Cardiovascular Disease and Cancer The Women’s Health Study: A Randomized Controlled Trial. JAMA;294(1):56-65. doi:10.1001/jama.294.1.56
Lippman, S.M., Klein, E.A., Goodman, P.J.; et al (2009). Effect of Selenium and Vitamin E on Risk of Prostate Cancer and Other Cancers The Selenium and Vitamin E Cancer Prevention Trial (SELECT). JAMA;301(1):39-51. doi:10.1001/jama.2008.864
NIH-National Institutes of Health (2011). Dietary Supplements: What You Need to Know? Office of Dietary Supplements, Accesed on 01/05/18 from https://ods.od.nih.gov/pubs/DS_WhatYouNeedToKnow.pdf
Omenn, G.S., Goodman, G.E., Thornquist, M.D. et al. (1996). Effects of a Combination of Beta Carotene and Vitamin A on Lung Cancer and Cardiovascular Disease. N Engl J Med; 334:1150-1155 DOI: 10.1056/NEJM199605023341802
Schwingshackl,L., Boeing, H., Stelmach-Mardaet, M. et al. (2017). Dietary Supplements and Risk of Cause-Specific Death, Cardiovascular Disease, and Cancer: A Systematic Review and Meta-Analysis of Primary Prevention Trials. Adv Nutr 2017;8:27–39; doi:10.3945/an.116.013516.
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