INFOXICACIÓN EN LA ERA DE LAS
NUEVAS TECNOLOGÍAS DE LAS INFORMACIÓN Y LAS COMUNICACIONES (TICs).
Definiendo Infoxicación.
La Infoxicación es un concepto propuesto
a finales del siglo XX por Alfons Cornella para definir literalmente algo
parecido a la “intoxicación por exceso de información”. En inglés también se le
asocian como sinónimos infobesity e information overload. No obstante, Wikipedia
hace referencia a que el último de estos términos ya había sido mencionado mucho
antes por otros autores como Bertram Gross en 1964 y Alvin Toffler en 1970,
aunque con propósitos diferentes (Information
overload, 2015).
En esencia este fenómeno se manifiesta
fundamentalmente a nivel sicológico como una ansiedad asociada al estrés por el
exceso de información a procesar excediendo la capacidad natural de una persona,
a lo que se dio en llamar años antes como “síndrome de fatiga informacional” (Cornella,
2000).
Causas de la Infoxicación.
Actualmente las causas de la
infoxicación se asocian a la fácil, abundante, poco costosa y contaminada
información a la que pueden acceder e intercambiar los usuarios de los medios y
tecnologías digitales digitales (Dias, 2014). En este sentido, Cornella (2010)
comparte la Ley de Price, la que indica que la cantidad de información y
publicaciones científicas crece a un ritmo exponencial cada año acercándose tal
vez a una curva logística, y superando con mucho la que un ser humano puede
acceder, contrastar y procesar internamente.
Entre los posibles “culpables” se
citan a los medios electrónicos encargados de la rápida masificación de la
información y la comunicación como las redes sociales, los teléfonos móviles
incluidos los Smartphones, el correo
electrónico y por qué no los potentes motores de búsqueda como Google, el fácil
acceso a internet y sus webs con publicidad, banners y Pop Up. En este
sentido algunas revisiones de la bibliografía especializada sobre el tema realizadas
y compiladas por diferentes autores indican datos alarmantes como los que siguen
(Cornella, 2010; Aguaded, 2014; Dias, 2014):
1. El número de páginas web crece
a una velocidad de más de 2 millones por día.
2. Más de 100 mil revistas
científicas de las que solo 4000 son referadas.
3. En algunos países los
adolescentes se pasan más de 7 horas y media empleando medios audiovisuales,
multimedias y digitales.
4. Cuatro de cada diez personas
en el mundo posee acceso a un teléfono, mientras las ventas de teléfonos
inteligentes crece cada día más.
5. Solo en 2002 se generaron 5
exabytes de información (5x1018 bytes) lo que equivale a medio
millón de bibliotecas del Congreso de los Estados Unidos, que posee 19 millones
de libros.
Asimismo se debe referir como
otra importante causa de sobrecarga de información a la falta de cultura en la
búsqueda de información de forma eficiente en la mayoría de los usuarios de
estos medios digitales. Una buena parte de ellos prefieren una búsqueda rápida
y en su mayoría poco confiable, a una información científicamente fundamentada
y revisada por especialistas. Se opta además por buscar y apoderarse de aquella
información que apoye sus ideas o suposiciones, sin contrastar o peor aun
descartando todo lo que no sea afín a su conocimiento o percepciones actuales (Dias,
2014).
No obstante, en ocasiones los
temas que se buscan en internet se encuentran tan profundamente ocultos entre
tanta información publicada y no relevante, que hasta una persona relativamente
conocedora de dichas temáticas debe pasar mucho tiempo para encontrarla con la
calidad necesaria, lo que genera agotamiento físico y psicológico (Caldevilla
Domínguez, 2013).
Apoyando lo planteado en los dos
párrafos anteriores, el autor de este comentario decidió realizar una búsqueda
sin límites en el motor Google para
el término information overload. Los
resultados se muestran en la siguiente tabla:
Frase a buscar
|
Filtro
|
Total de resultados
|
information
overload
|
Sin filtro
|
12 300 000
|
Frase entre comillas
|
2 400 000
|
En el último año y entre comillas
|
451 000
|
En las últimas 24 horas y entre comillas
|
5 520
|
Al poner la frase entre comillas,
Google da preferencia a los artículos
o páginas que contengan esta frase exacta, lo que denota que en las últimas 24
horas se han publicado o modificado unas más de 5 mil entradas en internet,
suficientes como para estar un mes revisando cada una de ellas. Asimismo, el
problema al reducir tanto la búsqueda de la forma en que se hizo, es que las
fuentes que se presentan, aunque muy actuales, no son idóneas para lo que se
deseaba realizar, lo que en parte decepciona por el tiempo empleado en ello.
Efectos de la Infoxicación.
Los efectos de este problema se pueden sentir
tanto a nivel psicológico como fisiológico y orgánico.
El exceso de información a la que
se accede diariamente puede ser una de las causas de estrés asociado a la
tecnología, o lo que se abrevia como “Tecnoestrés”.
Algunas organizaciones no gubernamentales como Unión General de Trabajadores (UGT,
España) la considera como un riesgo psicosocial en el ámbito laboral, a la que
debe dársele vital importancia y seguimiento (UGT, 2013).
La UGT indica además que el
Tecnoestrés se asocia fuertemente con un elevado nivel de activación
psicofisiológica negativa y con actitudes negativas a las TICs, relacionando la
sobrecarga de información con uno de estos tipos de estrés denominado
Tecnofatiga (UGT, 2013); la misma que sin dudas se conecta con un estado de ansiedad
por no completar la revisión de la información en tiempo, lo que genera la no
desconexión y un rendimiento continuo en detrimento de su productividad y de su
salud (Rocha Díaz, 2011).
Desde el punto de vista fisiopatológico
se pueden distinguir afectaciones neuromusculares, como contracturas, dolor
lumbar y cervical, problemas visuales, así como palpitaciones, aumento de la
tensión arterial, opresión torácica, entre otros muchos (UGT,2013).
Desde lo psicológico, Visentin
(s.f.) indica que es tanta la información a la que se accede diariamente que se
presenta una reorganización importante de las conexiones nerviosas en el
sistema nervioso central, aunque esta no es suficiente como para procesar todo
lo que llega al cerebro. Por ello se distingue en estas personas la
inseguridad, deficiencias en la concentración, el síndrome de las ventanas
abiertas (reduce la capacidad de concentración), problemas de la memoria ya que
no se tiende a reflexionar en aras de avanzar en la revisión de la información,
percepción acelerada del tiempo, perfeccionismo, aislamiento social y
dependencia tecnológica (UGT, 2013).
¿Cómo reducir el impacto de la Infoxicación?
La diseminación de este problema
está estrechamente relacionado con un retraso cultural, psicológico y
sociológico respecto a la gestión adecuada de la información. Se propone así
que el individuo en pos de reducir el efecto del exceso de información sea
capaz de seleccionar cinco temas fundamentales y cinco temas secundarios,
definiendo además su lista de información crítica y la secundaria. Posterior a
eso, realizar su búsqueda eliminando la información fatal, no relevante para su
tema actual, dejando la información interesante para otro momento y quedarse solamente
con la aquella que es útil para su trabajo (Cornella, 2000).
El impacto de la infoxicación también
pudiera reducirse significativamente si además de conocerse las causas y
consecuencias de este fenómeno entre los usuarios de los medios de difusión de
la información, también se introdujeran políticas de estado o al menos
empresariales destinadas a ello (Oroz, 2013). Por ejemplo, bien pudiera
diseñarse políticas públicas encaminadas a propiciar una sólida cultura sobre
la gestión de la información, la alfabetización informacional y la cultura
digital, elevándose las competencias de aprendizaje desde los centros educativos iniciales, o al
descanso obligatorio en los trabajadores que tengan más riesgo de estar
expuestos a este fenómeno (Area y Pessoa, 2012; Aguaded, 2014).
El desarrollo de herramientas y
motores de búsqueda especializados, con mayores y más eficaces opciones de
filtrado que los actuales, siendo a su vez más interactivos, podrían ser otra
alternativa viable (Caldevilla Domínguez, 2013).
Asimismo se propone la formación
de personal especializado en las empresas para “curar la información” los
denominados Content Curator. Este especialista
sería capaz de buscar, seleccionar, caracterizar y difundir o compartir
continuamente información relevante sobre un tema o rama del saber científico,
para una empresa o persona individual (Guallar, 2014).
Referencias bibliográficas.